23• Despejado

4 de Diciembre de 2021 16:00

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"Me echaron aceite y thinner y me prendieron fuego; mientras ardía, mi atacante reía"

"Me echaron aceite y thinner y me prendieron fuego; mientras ardía, mi atacante reía"


HISTORIA: PATRICIA LÓPEZ NÚÑEZ

FOTOS: RICARDO ARELLANO

Querétaro, Qro.- Siento algo en mi pecho, como un dolor, como un golpe, dice Olivia Sánchez, quien habla con dificultad. La carne quemada alrededor de los labios le duele, su cara enrojecida no soporta mucho la luz. Recién la dieron de alta después de 11 días de estar en el hospital donde le “reconstruyeron la oreja derecha, se la cosieron”.

El sábado 4 de septiembre le echaron thinner y aceite y le prendieron fuego. Su atacante reía mientras ella ardía. Se recuerda a sí misma gritando, sentada mientras su hijo de 10 años intentaba cubrirla con algo. Se ve después en el hospital, en un cuarto oscuro. Durante cinco días estuvo en código rojo por la gravedad de sus quemaduras, el 9 de septiembre la declararon en código amarillo y el 15 de septiembre le dieron el alta.

Olivia, viuda, analfabeta y trabajadora en una tortillería y un restaurante, vive hoy escondida, sus hermanas y ella temen que la encuentre la familia del muchacho que la atacó y le hagan algo. Él es un adicto, dicen sin empacho. La hermana del atacante también sufrió quemaduras al tratar de detenerlo, pero son mucho menores que las de Oli.

No quiere ocultar sus heridas. Quiere que la vean, que vean su cara, su pecho, sus manos, su espalda. Que la familia de Antonio vea lo que le hizo, quiere que la ayuden y que la dejen vivir en paz, porque sus hermanas se quedaron ya sin dinero para atenderla y ella necesita volver a trabajar. El dolor de las quemaduras es poco frente a lo que Oli siente en el pecho.

“Yo traigo un dolor aquí, pero no sé qué es, una sensación, no sé, lo siento aquí, como un golpe aquí, en el pecho. Antes de que a mí me pasara esto me dijeron que uno de mis hermanos estaba mal, yo iba a ir ese día en la tarde a verlo y ya no fui y ahora traigo una sensación muy fea, me duele mucho”, confiesa.

Su familia y Oli quieren que se vean sus heridas, que las vea la familia de Antonio, “que se den cuenta de lo que hizo su hijo, no me da vergüenza salir a la calle así, porque ahorita lo hizo conmigo, al rato lo hacen con alguien más y yo no quiero esto, no quiero lo mismo que me pasó a mí para alguien más”.

REGRESABA DE TRABAJAR Y QUISE AYUDAR

El sábado 4 de septiembre Olivia regresaba a su casa después de trabajar en la tortillería, gana mil 200 a la semana y le pagan cada domingo, pero esa semana ya no la cobró.

Estaba en su casa cuando escuchó gritos. Antonio y otros peleaban y le pegaban a una señora, “les dije cálmense, es una señora grande de edad, ya no se puede defender. No quisieron, me aventaron el aceite de un sartén, me cayó a mí, a la cara de mi una de mis cuñadas, a una niña en sus piecitos”.

“El muchacho drogado me aventó el thinner del bote con el que se droga, me aventó todo a la cara, no me acuerdo si me encendió, no sé si encendió algo, recuerdo que se reía, que me echaban agua, que salí corriendo, mi niño gritaba: ya quemaste a mi mamá. Me acuerdo que estaba afuera, sentada en la calle, mi niño me quería tapar con una sabanita blanca y los vecinos le decían: no hijo, no la tapes. Él decía: pero está bien quemada y ellos decían: déjala así, ya ahorita vienen por ella, pero fue mucho tiempo y yo ya no aguantaba. Tardaron como dos horas, no lo sé, no me acuerdo, fue mucho tiempo”, cuenta.

Cuando llegaron los paramédicos, primero atendieron a la hermana de Antonio, que tenía quemaduras menos graves. A Oli la inyectaron para calmarla antes de subirla a la ambulancia, porque “estaba como loca, yo gritaba, le hablaba a uno de mis primos: Miguel, Miguel, pero ya no supe nada”.

Recuerda que se despertó el domingo en un cuarto muy oscuro en el hospital y después un médico le preguntó: “¿ya se va a calmar doña Olivia? ¿ya se está quieta? Me puso unas inyecciones y se salió”.

Oli no quiere venganzas, pero sí quiere que encierren a Antonio. Cada ocho días alguien le hablaba a la patrulla para reportarlo, «pero yo siempre lo defendía, yo decía a mí no me hacen nada. Mi esposo tiene dos años de muerto y ahí me dejó, en la casa y ellos, esos muchachos, siempre molestaban, pero yo me decía a mí no me hacen nada”.

Su hijo de 10 años no la ve desde ese día. Está con una de sus hermanas. Su hija está embarazada, es de alto riesgo “y no puede estar conmigo”. Sus otros dos hijos van a ir a verla apenas, porque no podía recibir visitas en el hospital. Ahí las enfermeras le ponían una pomada amarilla, una blanca. Era lo único. Hasta ahora tampoco recibe acompañamiento emocional.

Cuando una familiar de Oli denunció el ataque en La Cañada, en el municipio de El Marqués, la Fiscalía General de Querétaro informó a través de sus redes sociales, el pasado 9 de septiembre, que se inició la investigación para esclarecer los hechos donde dos mujeres resultaron con quemaduras derivado de una riña. Además, señaló que el imputado estaba plenamente identificado y peleaba con un familiar.

“Las dos mujeres y más integrantes de la familia intentaron disuadir el enfrentamiento, cuando el agresor utilizó aceite caliente y una botella de solvente, provocando las quemaduras”. De acuerdo con la Fiscalía, se informó a la Comisión Estatal de Atención a Víctimas para su atención integral, así como asesoría jurídica a ellas y a sus familiares.

La hija embarazada de Oli fue quien puso la denuncia, en ese momento se ingresó como intento de homicidio, ahora una abogada les recomendó que pidan que se reclasifique como feminicidio en grado de tentativa.

“NO QUIERO DINERO, NECESITO AYUDA”

Oli y su familia no quieren dinero, pero no pueden solventar los gastos del tratamiento. Hay que limpiarle las heridas, poner pomadas, vendarla. El último día del hospital gastaron más de 800 pesos en el material que les pidieron antes de darla de alta y ya pasaron muchos días con gastos así. Cada pomada cuesta alrededor de 650 pesos y se acaban pronto. El dinero no les alcanza.

Necesita vendas, medicamentos, no quiere colectas monetarias Urgen gasas, jabón quirúrgico, vendas del número 20, Tramadol para el dolor, pero la lista es mucho más larga. Para Oli todo se resume en mejorarse lo más rápido que se pueda para volver a trabajar.

“Le tengo que echar ganas, salir adelante, por mi hijo chico, los demás están aparte, pero tengo uno por sacar adelante y quiero un buen camino para él. Estoy dispuesta a luchar y reponerme pronto. Los médicos no me dijeron nada, cuándo estaré bien, sólo me dieron de alta, me dijeron ya se va y me retiraron todos los aparatos y me trajeron aquí, mi familia, que me va a apoyar, me trajo aquí”, agrega.

Isaura cuida a su hermana. No quiere que sepan dónde está, pero sí quiere que detengan a quien la lastimó. “Nadie en nuestra familia había pasado por algo así, quisiera que la familia reconozca lo que hizo su hijo, que no sea cómplice, quiero justicia y ayuda para las medicinas de mi hermana. Yo también tengo un hijo de 20 años, también se hizo adicto a las drogas y ahora está en un anexo, porque es mi hijo y no quiero que se lastime, ¿por qué ellos no lo hicieron también?”.

Para Isaura, Oli es una mujer muy alegre, de lucha, a la que no se le dificulta nada para salir adelante, pero “me la dieron de alta en el hospital y sigue delicada de las quemaduras, son muy profundas y debo cuidarla más”.

“Necesitamos apoyo, no pedimos dinero, cuando mucho una despensa para darle de comer a ella, pero necesitamos el material, los medicamentos y necesitamos justicia, que agarren al muchacho porque se reía de mi hermana mientras se quemaba”, insiste.

Oli escucha desde su cama, no puede moverse todavía. Una de las heridas más grandes está en su espalda y debe aguantar. La familia quiere una orden de restricción hacia Oli y sus hijos, “que tomen su distancia, que no se acerquen a ella y a ellos. La familia del muchacho dice que las cosas no fueron así, que retiramos la demanda, pero seguimos en esto y queremos justicia”.

Las mujeres se quedan en silencio. Se sienten mal por lo que pasó, porque Oli sufre con las quemaduras y con el dolor que tiene adentro, el que siente en el pecho y que no la deja en paz.

A Oli le urgen gasas, jabón quirúrgico, vendas del número 20, Tramadol para el dolor, así como pomada Furacin y crema Cicafarm. Puedes depositar tus donativos en el siguiente número de tarjeta: 5579 0830 0731 0820, de Banco Santander, a nombre de Isaura Sánchez. O también llevar tu ayuda a la siguiente dirección: Av Euripides # 1696 Condominio Riscos casa 44, Fracc. El Refugio, CP 76146, Querétaro, Qro, y dejarlos en la caseta de entrada en un horario de 9 am a 19 horas. 

Con información de: En La Lupa 

https://www.enlalupa.com/2021/09/16/me-echaron-aceite-y-thinner-y-me-prendieron-fuego-mientras-ardia-mi-atacante-reia/


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